En este momento, miles de mujeres en México están recibiendo una noticia que les cambiará la vida. “su hijo tiene una discapacidad”, estas palabras seguramente retumbarán en su mente, por varios días, meses, años y tal vez por el resto de su vida. Mientras otras tantas celebran cada uno de los triunfos de un hijo “normal” con un futuro cierto o con una expectativa de vida como el común de las personas.
Si al leer estas palabras, usted piensa que quiero que la primera expresión que cruce por su mente sea “pobrecitas o pobrecitos niños” esta equivocado, justo ahí inicia su discapacidad social para entender el problema y sus alcances.
Es increíble que en nuestro país las instituciones internacionales sean las que vengan y nos digan hacia donde ir, y no la sociedad, no ayudamos a ninguno de esos miles de padres de familia que en este momento cambio su vida, sólo vemos de lejos el problema y no aportamos nada. Se hacen manifestaciones por cualquier tema, ¿pero alguien ha convocado una manifestación en masa, por las leyes o servicios que se les ofrece o no a estas persona?, por supuesto que no, tenemos que tener un hijo así para convocar o hacer público nuestro sentir sobre el asunto, que triste es pensar que todos esos padres están solos y la sociedad camina de lado viendo y no viendo la situación.
Escuchando el informe de la presidenta del DIF en el estado de Nuevo León, dio una cifra que me hizo estremecer, 12 mil personas al año acuden a su institución para buscar asesoría por primera vez, pues enfrentarán a partir de ese día algún tipo de discapacidad.
Es urgente, analizar como la sociedad en conjunto y no porque le toco vivir el problema, esta dispuesta a ayudar a este tipo de personas, y dejar de lado solo una ayuda monetaria para el Teletón que organiza la empresa Televisa; esto debe ir mas allá, brindar ayuda es tan sencillo como no discriminarlos, convivir con ellos, entenderlos y sobre todo pensar en su futuro.
Si al leer estas palabras, usted piensa que quiero que la primera expresión que cruce por su mente sea “pobrecitas o pobrecitos niños” esta equivocado, justo ahí inicia su discapacidad social para entender el problema y sus alcances.
Es increíble que en nuestro país las instituciones internacionales sean las que vengan y nos digan hacia donde ir, y no la sociedad, no ayudamos a ninguno de esos miles de padres de familia que en este momento cambio su vida, sólo vemos de lejos el problema y no aportamos nada. Se hacen manifestaciones por cualquier tema, ¿pero alguien ha convocado una manifestación en masa, por las leyes o servicios que se les ofrece o no a estas persona?, por supuesto que no, tenemos que tener un hijo así para convocar o hacer público nuestro sentir sobre el asunto, que triste es pensar que todos esos padres están solos y la sociedad camina de lado viendo y no viendo la situación.
Escuchando el informe de la presidenta del DIF en el estado de Nuevo León, dio una cifra que me hizo estremecer, 12 mil personas al año acuden a su institución para buscar asesoría por primera vez, pues enfrentarán a partir de ese día algún tipo de discapacidad.
Es urgente, analizar como la sociedad en conjunto y no porque le toco vivir el problema, esta dispuesta a ayudar a este tipo de personas, y dejar de lado solo una ayuda monetaria para el Teletón que organiza la empresa Televisa; esto debe ir mas allá, brindar ayuda es tan sencillo como no discriminarlos, convivir con ellos, entenderlos y sobre todo pensar en su futuro.
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