Cuando nacen los hijos, vislumbramos en ellos un futuro lleno de éxitos, con una carrera profesional, convertidos en personas respetables y reconocidas; de inmediato nos proponemos hacer realidad nuestros presagios y trabajamos día y noche porque nuestros hijos vayan a la mejor escuela, que tengan las mejores notas, que aprendan que el futuro esta en una carrera y en ocasiones rayamos en las exigencias con tal de tener un titulo profesional colgado en la sala de la casa.
Sin embargo, nunca nos detenemos a pensar, si nuestro hijo puede, quiere o es capaz de cumplir con nuestras expectativas; incluso hay quien hasta decide que carrera deberá estudiar su hijo, ¿Cómo llegamos a convertirnos en dictadores?.
Nuestros hijos son personas únicas e irrepetibles, no son igual a nosotros aunque nuestro ADN este en su sangre, la educación es importante, indispensable y de mucha ayuda; sin embargo también debemos entender que algunas personas no cuentan con las capacidades necesarias para brillar en el rubro.
Buscamos la mejor escuela, pero no distinguimos en nuestros hijo sus capacidades; queremos que obtengan las mejores calificaciones, pero no planeamos estrategias de estudio junto con ellos.
Sin embargo, nunca nos detenemos a pensar, si nuestro hijo puede, quiere o es capaz de cumplir con nuestras expectativas; incluso hay quien hasta decide que carrera deberá estudiar su hijo, ¿Cómo llegamos a convertirnos en dictadores?.
Nuestros hijos son personas únicas e irrepetibles, no son igual a nosotros aunque nuestro ADN este en su sangre, la educación es importante, indispensable y de mucha ayuda; sin embargo también debemos entender que algunas personas no cuentan con las capacidades necesarias para brillar en el rubro.
Buscamos la mejor escuela, pero no distinguimos en nuestros hijo sus capacidades; queremos que obtengan las mejores calificaciones, pero no planeamos estrategias de estudio junto con ellos.
Para la sociedad es importante poder establecer y reconocer las limitaciones de sus integrantes; entender que todos tenemos capacidades diferentes, pero sobre todo luchar por que cada miembro de la sociedad primero alcance una vida feliz y luego el éxito educativo, profesional o social. ¿Qué no debería ser prioridad que nuestros hijos sean felices?
2 comentarios:
Conny.. Felicitaciones... Eres una gran amiga... Mike Leyva..
mil gracias miguel espero que el contenido del blog te guste
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