Cuando somos niños siempre nos hacemos una pregunta ¿mis padres me quieren?, pasamos toda la niñez intentando descifrar los gestos de amor por parte de mamá y papá, quienes a su vez, intentan no exponer su angustia, su preocupación y su dolor por no poder darnos los que ellos creen que merecemos.
Como somos muy paranoicos terminamos convenciéndonos de que papà y mamá nunca nos han querido y nos cruza la loca idea de que somos un estorbo y que la familia estará mejor sin nosotros. Muchos no logramos hacer tal acción pero existen quienes toman sus cosas, guardan un poco de ropa y se van de su casa para no volver; para intentar encontrar una mejor vida y evitar lastimar a su familia.
Dejan atrás todo, sin detenerse a ver que dejaron a una madre que llorará cada uno de los días de su ausencia, que rezará porque su hijo este bien y por no morir sin ver una vez más a ese hijo al que nunca le fue suficiente cada detalle de amor que la madre le daba todos los días.
Han pasado más de 14 años y por fin un día la madre de familia ve la posibilidad de volver a ver a su hijo, claro con la ayuda de otros, porque su hijo quien tras 14 años de ausencia entiende que lastimó a su familia tiene pena de regresar y enfrentarse a su madre, para dar una larga lista de explicaciones.
Carmen y Juan por fin están juntos, y los días se les hacen cortos, no se quieren separar, la madre sabe que volverá a separarse de su hijo porque miles de kilómetros de distancia la separan de otros seis que la esperan y que creen debe volver.
Todos somos hijos y por lo general ponemos a nuestros padres en un dilema, que hacer, como demostrar que nos quieren y como en el caso de Carmen ¿regresar o quedarse con el hijo que no había visto en 14 años?
La decisión es solo de Carmen y sus hijos deberán recibir una respuesta a la siguiente pregunta ¿quedarse con los que siempre estuvieron a su lado o con quien se fue 14 años atrás y no tenia la intención de volver?
Como somos muy paranoicos terminamos convenciéndonos de que papà y mamá nunca nos han querido y nos cruza la loca idea de que somos un estorbo y que la familia estará mejor sin nosotros. Muchos no logramos hacer tal acción pero existen quienes toman sus cosas, guardan un poco de ropa y se van de su casa para no volver; para intentar encontrar una mejor vida y evitar lastimar a su familia.
Dejan atrás todo, sin detenerse a ver que dejaron a una madre que llorará cada uno de los días de su ausencia, que rezará porque su hijo este bien y por no morir sin ver una vez más a ese hijo al que nunca le fue suficiente cada detalle de amor que la madre le daba todos los días.
Han pasado más de 14 años y por fin un día la madre de familia ve la posibilidad de volver a ver a su hijo, claro con la ayuda de otros, porque su hijo quien tras 14 años de ausencia entiende que lastimó a su familia tiene pena de regresar y enfrentarse a su madre, para dar una larga lista de explicaciones.
Carmen y Juan por fin están juntos, y los días se les hacen cortos, no se quieren separar, la madre sabe que volverá a separarse de su hijo porque miles de kilómetros de distancia la separan de otros seis que la esperan y que creen debe volver.
Todos somos hijos y por lo general ponemos a nuestros padres en un dilema, que hacer, como demostrar que nos quieren y como en el caso de Carmen ¿regresar o quedarse con el hijo que no había visto en 14 años?
La decisión es solo de Carmen y sus hijos deberán recibir una respuesta a la siguiente pregunta ¿quedarse con los que siempre estuvieron a su lado o con quien se fue 14 años atrás y no tenia la intención de volver?
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