Dentro de los llamados derechos humanos emergentes, hoy en día hablamos del ejercicio de la libertad, honor, y acceso a la información. Los tres se involucran de manera definitiva en nuestra forma de consumir los materiales audiovisuales que nos rodean.
Mucho se habla que ante el gran consumo de imágenes, gracias a los adelantos tecnológicos, es necesario regular las transmisiones; pues existen numerosas personas que se exponen a contenidos que en el ejercicio de la libertad violentan la realidad que tienen sobre el honor las personas.
El acceso a la información, es otro derecho que facilita el que los contenidos sean considerados poco aptos, pues “todo” está al alcance de “todos”
En un encuentro realizado dentro del marco del Forum Universal de las Culturas, titulado “Autorregulación, co-regulación y regulación de los medios de comunicación audiovisual”, personalidades como Joseph Maria Carbonell de España y Jorge Navarrete Martínez de Chile, ambos involucrados con la regulación de medios de comunicación en sus respectivos países coincidieron en afirmar que más allá de incluir nuevas leyes, formas de regulación y controles, los consumidores de este tipo de material deben considerar sus posibilidades de consumo.
Afirmaron que los usuarios deben determinar que ver, analizar la calidad del contenido que reciben y descartar todo material que les sea ofensivo o falto de contenido.
Y considero que no hay una mejor forma de exponerse ante los medios, pues en definitiva nadie puede medir mi libertad, ni mis preferencias y muchos menos determinar hasta donde puedo acceder a la información.
La autorregulación, puede ser considerada por muchos como una salida fácil para las autoridades, sin embargo analizando las posibilidades, debemos entender que a nadie le gustaría que los demás decidieran que ver, cuando verlo y porque verlo... pues la responsabilidad es de cada uno de nosotros de nadie más.
Mucho se habla que ante el gran consumo de imágenes, gracias a los adelantos tecnológicos, es necesario regular las transmisiones; pues existen numerosas personas que se exponen a contenidos que en el ejercicio de la libertad violentan la realidad que tienen sobre el honor las personas.
El acceso a la información, es otro derecho que facilita el que los contenidos sean considerados poco aptos, pues “todo” está al alcance de “todos”
En un encuentro realizado dentro del marco del Forum Universal de las Culturas, titulado “Autorregulación, co-regulación y regulación de los medios de comunicación audiovisual”, personalidades como Joseph Maria Carbonell de España y Jorge Navarrete Martínez de Chile, ambos involucrados con la regulación de medios de comunicación en sus respectivos países coincidieron en afirmar que más allá de incluir nuevas leyes, formas de regulación y controles, los consumidores de este tipo de material deben considerar sus posibilidades de consumo.
Afirmaron que los usuarios deben determinar que ver, analizar la calidad del contenido que reciben y descartar todo material que les sea ofensivo o falto de contenido.
Y considero que no hay una mejor forma de exponerse ante los medios, pues en definitiva nadie puede medir mi libertad, ni mis preferencias y muchos menos determinar hasta donde puedo acceder a la información.
La autorregulación, puede ser considerada por muchos como una salida fácil para las autoridades, sin embargo analizando las posibilidades, debemos entender que a nadie le gustaría que los demás decidieran que ver, cuando verlo y porque verlo... pues la responsabilidad es de cada uno de nosotros de nadie más.