jueves, 6 de diciembre de 2007

¿Podemos predecir el éxito de los hijos?

Cuando nacen los hijos, vislumbramos en ellos un futuro lleno de éxitos, con una carrera profesional, convertidos en personas respetables y reconocidas; de inmediato nos proponemos hacer realidad nuestros presagios y trabajamos día y noche porque nuestros hijos vayan a la mejor escuela, que tengan las mejores notas, que aprendan que el futuro esta en una carrera y en ocasiones rayamos en las exigencias con tal de tener un titulo profesional colgado en la sala de la casa.
Sin embargo, nunca nos detenemos a pensar, si nuestro hijo puede, quiere o es capaz de cumplir con nuestras expectativas; incluso hay quien hasta decide que carrera deberá estudiar su hijo, ¿Cómo llegamos a convertirnos en dictadores?.
Nuestros hijos son personas únicas e irrepetibles, no son igual a nosotros aunque nuestro ADN este en su sangre, la educación es importante, indispensable y de mucha ayuda; sin embargo también debemos entender que algunas personas no cuentan con las capacidades necesarias para brillar en el rubro.
Buscamos la mejor escuela, pero no distinguimos en nuestros hijo sus capacidades; queremos que obtengan las mejores calificaciones, pero no planeamos estrategias de estudio junto con ellos.
Para la sociedad es importante poder establecer y reconocer las limitaciones de sus integrantes; entender que todos tenemos capacidades diferentes, pero sobre todo luchar por que cada miembro de la sociedad primero alcance una vida feliz y luego el éxito educativo, profesional o social. ¿Qué no debería ser prioridad que nuestros hijos sean felices?

Lo complicado de no ver la vida de forma sencilla.

Todos los días nos despertamos después de un merecido descanso y lo primero que se nos viene a la mente es, ¡que coraje ya me tengo que levantar!, cuando deberíamos estar felices porque vamos a vivir la vida un día más.
Los seres humanos somos tan complicados que vemos dificultad en todas partes, y por desgracia estamos tan atento a lo malo que no vemos las cosas buenas que pasan frente a nuestros ojos.
Nos volvemos paranoicos y creemos que el mundo esta en nuestra contra, desconfiamos, mentimos y hasta en cierto grado nos volvemos malvados, vamos cortando cabezas a diestra y siniestra; y en nuestra loca carrera no vemos que también tumbamos cabezas fieles y amables.
Y tal vez y sólo tal vez, todo esta complicación se debe a una sola causa, somos muy cobardes; si muy cobardes para reconocer que no somos mejores, ni peores; que hay personas valiosas que pueden enseñarnos cosas distintas; cobardes para entender que nos equivocamos y pedir perdón; para vivir la vida en equipo, en sociedad y en armonía.
¿Por qué insistimos en vivir de esta forma?, si sólo hay que despertarnos cada mañana y admitir que tenemos otra oportunidad de vivir, mientras que para muchos anoche fue su último alo de vida.
La vida es sencilla y vivirla, se resume en admirar lo que hay a nuestro alrededor... No sabemos cuanto tiempo falta, pero si sabemos que las horas de un nuevo día no vuelven nunca.

Para mi amigo.
Luigui.
En algún lugar volveremos a compartir la vida.....

El Banner.

En un mundo virtual en donde, es muy fácil perderse entre el cúmulo de información, es importante tener presencia y avisar a través del “vecino” y decirle a los cibernautas quien soy, en donde vivo y quien soy.
Como si repartiéramos tarjetas de presentación entre los miembros del mundo virtual, los Banner, nos permiten avisar de nuestra presencia e invitar a pasar a nuestra “casa” (pagina web) con la finalidad de vender, compartir o intercambiar; según sea nuestra intención. Y de acuerdo a la invitación, es como lograremos la mayor cantidad de visitas.
Es importante que la invasión que provoca el banner, por su propia naturaleza, sea minimizada por un gráfico con la creatividad suficiente para que el usuario ingrese al sitio y se entere de lo que ahí ofrecemos.
Debe contar con colores, tipografía, y animaciones adecuadas con el giro del negocio y sobre todo que el banner nos lleve a una página concreta en donde brindemos información que no desaliente las expectativas creadas por el mismo banner.
Esta herramienta electrónica es muy útil aún no la conocemos del todo, pero en un futuro no muy lejano deberemos entender la intromisión del banner, y aceptarla como hoy se nos hace natural ver los anuncios comerciales en la televisión.