domingo, 20 de enero de 2008

Por un reencuentro con un hijo

Cuando somos niños siempre nos hacemos una pregunta ¿mis padres me quieren?, pasamos toda la niñez intentando descifrar los gestos de amor por parte de mamá y papá, quienes a su vez, intentan no exponer su angustia, su preocupación y su dolor por no poder darnos los que ellos creen que merecemos.
Como somos muy paranoicos terminamos convenciéndonos de que papà y mamá nunca nos han querido y nos cruza la loca idea de que somos un estorbo y que la familia estará mejor sin nosotros. Muchos no logramos hacer tal acción pero existen quienes toman sus cosas, guardan un poco de ropa y se van de su casa para no volver; para intentar encontrar una mejor vida y evitar lastimar a su familia.
Dejan atrás todo, sin detenerse a ver que dejaron a una madre que llorará cada uno de los días de su ausencia, que rezará porque su hijo este bien y por no morir sin ver una vez más a ese hijo al que nunca le fue suficiente cada detalle de amor que la madre le daba todos los días.
Han pasado más de 14 años y por fin un día la madre de familia ve la posibilidad de volver a ver a su hijo, claro con la ayuda de otros, porque su hijo quien tras 14 años de ausencia entiende que lastimó a su familia tiene pena de regresar y enfrentarse a su madre, para dar una larga lista de explicaciones.
Carmen y Juan por fin están juntos, y los días se les hacen cortos, no se quieren separar, la madre sabe que volverá a separarse de su hijo porque miles de kilómetros de distancia la separan de otros seis que la esperan y que creen debe volver.
Todos somos hijos y por lo general ponemos a nuestros padres en un dilema, que hacer, como demostrar que nos quieren y como en el caso de Carmen ¿regresar o quedarse con el hijo que no había visto en 14 años?
La decisión es solo de Carmen y sus hijos deberán recibir una respuesta a la siguiente pregunta ¿quedarse con los que siempre estuvieron a su lado o con quien se fue 14 años atrás y no tenia la intención de volver?