Que tristeza nos da ver, como lo que debería ser una fiesta deportiva, termina con una larga lista de personas detenidas, autos dañados y lesionados. Hablamos del que algunos han llamado el clásico del norte, entre los equipos de fútbol local del estado de Nuevo León, los Tigres y los Rayados.
Es impresionante ver escenas en donde cientos de jóvenes, enojados, tristes, desconsolados y casi sin ilusiones; desquitan todas sus pasiones golpeando a quien tuvo la desgracia de que su equipo de fútbol, ganará un simple y al inicio aburrido partido.
No importa sin son rayados o tigres, seguro los tigres hubieran reaccionado de igual modo, lo que si importa, y debería importar a las autoridades, es como los jóvenes regiomontanos expresan, nos gritan a los cuatro vientos, que sus ilusiones en la vida se resumen a un grupo de 11 jugadores, que al final de toda la frustración continúan recibiendo sus sueldos en dolares.
Lo importante es buscar algunas otras formas de fomentar la diversión y el entretenimiento entre los aficionados, y recordarles que es un simple partido de fútbol... Y esto lo dejo muy claro el entrenador de los rayados de Monterrey, cuando días antes expreso, "prefiero ir de compras a Laredo", imaginan la importancia que el hombre le daba al partido, ¿aún no les queda claro?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario